El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) informó que la Administración Central ejecutó G. 53 billones al cierre de septiembre de 2026, equivalentes a unos USD 9.300 millones al tipo de cambio de referencia. Esa cifra representa el 62% del Presupuesto General de la Nación (PGN) aprobado para el ejercicio fiscal. Con el último trimestre aún por delante, el dato muestra un ritmo de gasto sostenido, aunque la discusión de fondo no es cuánto se gastó, sino en qué.
Salarios y transferencias: dos rubros que concentran la mayor parte del gasto
Según el informe de la Dirección General de Presupuesto del MEF, los servicios personales, es decir, las remuneraciones de la función pública, sumaron G. 18 billones (unos USD 3.150 millones) y absorbieron el 35% de lo ejecutado. Corresponden principalmente a docentes, personal de salud y fuerzas de seguridad. Las transferencias le siguen con G. 15 billones (alrededor de USD 2.630 millones), cerca del 29% del total. En ese rubro pesan los programas sociales y el pago de jubilaciones y pensiones, entre ellas las de la Caja Fiscal.
Sumados, ambos conceptos superan el 60% del gasto ejecutado. Para cualquier inversionista o analista que observe la economía paraguaya desde el exterior, esto confirma un rasgo estructural de las finanzas públicas: una proporción elevada de los recursos queda comprometida en gasto corriente de difícil ajuste, lo que limita el margen para inversión y para responder a shocks externos.
El Poder Ejecutivo y la distribución por instituciones
El Poder Ejecutivo concentró el 94% de la ejecución, unos G. 49 billones (cerca de USD 8.600 millones). Dentro de ese conjunto, el MEF registró la mayor participación, con el 35%. Siguen el Ministerio de Educación y Ciencias (17%), el Ministerio de Salud Pública (14%), el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (9%), el Ministerio de Desarrollo Social (8%) y el Ministerio del Interior (7%). El 10% restante corresponde a otros organismos y entidades.
El peso de las carteras sociales, educación y salud, refleja las prioridades de un Estado que sigue ampliando servicios básicos. La participación del MOPC, por su parte, es relevante para la agenda de infraestructura, clave para la competitividad logística de un país mediterráneo que depende de sus rutas y de su sistema fluvial para exportar.
Programas sociales: protección a adultos mayores y familias vulnerables
Entre las políticas de protección social, la Pensión Universal para Adultos Mayores recibió desembolsos por G. 2,4 billones (unos USD 420 millones) a septiembre. El programa Tekoporã Mbarete, orientado a familias en situación de pobreza, contó con G. 415.000 millones. Según el MEF, ambos se financiaron íntegramente con recursos del Tesoro. Son transferencias con impacto directo en el consumo de los hogares de menores ingresos y, por lo tanto, en la dinámica económica local.
Cómo se financió el gasto: predominio del Tesoro y rol del crédito público
El 67% de la ejecución, unos G. 35 billones (alrededor de USD 6.100 millones), se financió con recursos del Tesoro, lo que indica una fuerte dependencia de la recaudación propia. El crédito público aportó el 17% y los recursos institucionales el 16%. Para los mercados internacionales, esta composición es una señal relevante: la mayor parte del gasto se sostiene con ingresos genuinos y no con endeudamiento, aunque el uso del financiamiento externo sigue siendo un componente a monitorear.
Desafíos para el cierre del año y el próximo presupuesto
El informe del MEF no es solo un balance de ejecución; también ofrece insumos para el debate presupuestario del próximo año. El desafío es sostener la disciplina fiscal sin sacrificar servicios esenciales, y avanzar en un equilibrio entre gasto corriente e inversión pública que favorezca el crecimiento de largo plazo. La sostenibilidad del sistema previsional y la eficiencia en el gasto salarial seguirán ocupando un lugar central en la agenda económica.
Paraguay llega al último trimestre con una ejecución ordenada, un financiamiento apoyado en recursos propios y una estructura de gasto que exige reformas graduales. La calidad del gasto, más que su volumen, será el factor que defina el impacto de estas cifras sobre el crecimiento y la confianza de los inversionistas.



