Las exportaciones bovinas caen un 24,2% en volumen, pero el alza del 21,4% en el valor por kilo sostiene los ingresos. Cinco auditorías entre octubre y diciembre pondrán a prueba el sistema sanitario que respalda ese posicionamiento.

La industria cárnica paraguaya cierra el tercer trimestre de 2026 con una paradoja: vende mucho menos carne que el año pasado, pero el ingreso de divisas se mantiene cerca de sus niveles previos. Esa fortaleza depende, en buena medida, de que los mercados sigan confiando en la sanidad del hato nacional. Ese frente se pondrá a prueba en los próximos meses con una agenda de auditorías internacionales.

Un año de menos embarques y mejores cotizaciones

Entre enero y setiembre de 2026, Paraguay exportó 209,9 millones de kilos de carne bovina y generó US$ 1.476,8 millones, según el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa). En el mismo período de 2025 se habían embarcado 276,8 millones de kilos, lo que implica una contracción del 24,2% y unos 66,9 millones de kilos menos colocados.

El impacto en los ingresos fue considerablemente menor. Las divisas pasaron de US$ 1.604,4 millones a US$ 1.476,8 millones, una baja cercana al 8%. La diferencia se explica por el precio: el valor promedio de exportación subió de unos US$ 5,80 por kilo a US$ 7,04, un avance del 21,4%.

La tendencia además fue ascendente a lo largo del año. El precio promedio por tonelada pasó de unos US$ 6.493 en enero a US$ 7.488 en septiembre, el nivel más alto del período. Julio registró el mayor volumen mensual, con 30,2 millones de kilos y US$ 223,3 millones en ingresos.

Por qué cae la faena: el hato se recompone

El menor volumen no obedece a una pérdida de competitividad, sino a una decisión productiva. Tras cuatro años consecutivos de sequía, la abundancia de pasto permite a los productores retener hacienda, sobre todo vientres, para recomponer el rebaño y obtener animales de mayor peso. Según la Cámara Paraguaya de la Carne (CPC), esa dinámica redujo la faena cerca de un 20% frente al año anterior.

La lógica es la de una inversión a futuro. Menos animales enviados a frigoríficos hoy significan mayor capacidad de oferta en los próximos ciclos. Mientras tanto, el alza de los precios internacionales, de magnitud similar a la caída de la faena, amortigua el efecto sobre la balanza comercial.

Chile, Israel, Estados Unidos y Taiwán: la geografía del negocio

La carne paraguaya llegó a 51 mercados en lo que va del año. Chile sigue como principal comprador, con 62,7 millones de kilos y unos US$ 443 millones, cerca del 30% del valor total exportado. Israel le sigue con unos US$ 263 millones, y Taiwán suma aproximadamente US$ 189 millones. Brasil aparece con unos US$ 69 millones.

El caso más dinámico es Estados Unidos. Datos del Banco Central del Paraguay de enero a agosto muestran un aumento interanual del 68,2% en el valor de las ventas y del 56,2% en volumen. Ese mercado se consolidó como comprador clave de carne destinada a procesamiento, mientras los cortes de mayor calidad se orientan a Europa. Con más de 80 mercados habilitados, el país puede colocar la totalidad de las piezas del animal, un factor que sostiene el valor del conjunto de la cadena.

La CPC prepara además la primera «Noche de la Carne Paraguaya» en Arizona, en el marco de una convención de importadores norteamericanos, con el objetivo de reforzar la presencia en ese mercado.

Riesgos en el horizonte: Brasil y el tipo de cambio

El panorama no está exento de amenazas. Los aranceles del 55% que China aplica a los excedentes brasileños y las restricciones en la Unión Europea empujan a Brasil a buscar destinos alternativos. Eso podría intensificar la competencia en mercados donde Paraguay tiene presencia, como Chile, Estados Unidos e Israel.

A esto se suma el factor cambiario. Las operaciones de exportación se liquidan en dólares, y la divisa estadounidense continúa a la baja frente al guaraní: en los últimos días se ubicó en torno a G. 5.800 a la venta, con una apreciación de la moneda local cercana al 11% en el año. Para la cadena exportadora, esto reduce el margen de rentabilidad en moneda local.

Cinco auditorías para sostener los mercados

Frente a este escenario, el Senacsa se prepara para recibir cinco misiones internacionales entre octubre y diciembre, que se sumarán para totalizar 16 controles de mercados de exportación en el año. Las evaluaciones serán decisivas para mantener habilitaciones y acceder a nuevos destinos.

  • Chile: la misión llegará entre octubre y noviembre para evaluar la renovación de la habilitación de los frigoríficos exportadores de carne bovina. Es el principal destino del producto.
  • Taiwán: también entre octubre y noviembre, verificará nuevas plantas del sector porcino y una planta bovina aún no habilitada para ese mercado. Además, revisará el sistema y aspectos de sanidad animal.
  • Unión Europea: entre noviembre y diciembre se realizará la auditoría más extensa, la primera en casi siete años. Evaluará el cumplimiento de requisitos sanitarios sobre fiebre aftosa, identificación y registro de animales, con visitas a establecimientos ganaderos y frigoríficos, en el contexto de la certificación de carne bovina fresca.
  • Egipto: la habilitación de algunos establecimientos ya venció, pero las autoridades de ese país concedieron una prórroga hasta el 31 de diciembre. La misión evaluará la renovación y la incorporación de nuevas plantas al listado aprobado.
  • Perú: entre noviembre y diciembre revisará la renovación de plantas bovinas y, por primera vez, la habilitación de una línea de harina de carne y hueso. También se aguarda una definición sobre la carne porcina, cuyo proceso técnico ya concluyó.

Más allá de la carne bovina: la apuesta por nuevas cadenas

Perú es el principal destino de las menudencias, en particular del corazón bovino, insumo de un plato tradicional de ese país. De ahí la importancia económica de que la habilitación avance también en esos rubros.

El sector privado, por su parte, sostiene que las cadenas porcina y aviar tienen materia prima e infraestructura para replicar el camino del vacuno, aunque necesitan más diplomacia comercial para abrir mercados. Las auditorías de fin de año son un paso concreto en esa dirección.

Un cierre de año que define la competitividad

Los números de 2026 muestran un sector que compensa menores volúmenes con mejor valorización. Para que esa ecuación se mantenga, hace falta que las auditorías de Chile, Taiwán, la Unión Europea, Egipto y Perú concluyan sin sobresaltos. La institucionalidad sanitaria funciona como el activo que sostiene el acceso a mercados y el precio que estos están dispuestos a pagar por la carne paraguaya.