El tejido empresarial europeo cerró 2025 con señales contradictorias. Por un lado, las quiebras siguieron avanzando tanto en la eurozona como en el conjunto de la Unión Europea, aunque con una ligera desaceleración respecto al trimestre anterior. Por otro, la creación de nuevas sociedades perdió impulso de forma notable en la mayoría de los países miembros, con la excepción destacada de España, que consolidó su liderazgo en dinamismo emprendedor durante los últimos meses del año.
Las insolvencias se moderan, pero no ceden
Durante el cuarto trimestre de 2025, el número de empresas declaradas insolventes en la eurozona aumentó un 3,5% respecto al trimestre previo, una cifra inferior al 4,2% registrado entre julio y septiembre. En el conjunto de la Unión Europea, el repunte fue más contenido: un 2,5%, frente al 3,6% previo. Aunque la tendencia sigue siendo alcista, la desaceleración en el ritmo de deterioro apunta a que la presión sobre las compañías, si bien persistente, no se agudizó en la recta final del ejercicio.
Chipre y Rumanía, en el epicentro de las quiebras
Las divergencias entre países miembros resultaron especialmente pronunciadas. Chipre y Rumanía encabezaron con diferencia los mayores repuntes en suspensiones de pagos, con incrementos del 175,2% y el 123,9% respectivamente. Estonia también registró un aumento significativo, del 20,5%. Estas cifras reflejan vulnerabilidades estructurales y contextos regulatorios que amplifican el impacto de un entorno macroeconómico todavía exigente en determinadas economías de menor tamaño o con sistemas empresariales menos consolidados.
En el extremo opuesto, Letonia, Eslovaquia y Hungría presentaron las caídas más relevantes en el número de quiebras, con descensos del 32,5%, el 21,2% y el 18,5% respectivamente. Esta evolución favorable contrasta con la tendencia general del bloque y evidencia que las circunstancias nacionales —tanto económicas como normativas— continúan jugando un papel determinante en el comportamiento de los indicadores empresariales.
La creación de empresas pierde fuelle en Europa
Junto al repunte de las insolvencias, otro elemento relevante del cierre de 2025 fue la marcada desaceleración en la constitución de nuevas sociedades. En la eurozona, el número de empresas de nueva creación creció apenas un 0,2% entre octubre y diciembre, muy lejos del 2,8% que había marcado el trimestre anterior. En el conjunto de la Unión Europea, el avance fue del 0,5%, frente al 3,5% registrado en el periodo precedente. Esta moderación sugiere que el entorno económico sigue condicionando las decisiones de inversión y emprendimiento en buena parte del continente.
España, referente europeo en emprendimiento
En este contexto de contención generalizada, España se desmarcó como el país con mayor dinamismo en la creación de nuevas empresas durante el cuarto trimestre de 2025, con un crecimiento del 7,6%. Este resultado consolida una tendencia que ya venía apuntándose en el trimestre anterior, cuando las constituciones avanzaron medio punto porcentual, situando al mercado español a la cabeza de la clasificación comunitaria. Rumanía e Italia también registraron incrementos notables, del 5,7% y el 5,4% respectivamente.
En sentido contrario, Irlanda, Luxemburgo y Portugal lideraron los descensos en la creación de sociedades, con caídas del 32,2%, el 15,2% y el 11,4% respectivamente, lo que plantea interrogantes sobre las condiciones de negocio en estas economías durante el último tramo del año.
España contiene también sus insolvencias
El comportamiento de España resulta especialmente significativo al ponerse en relación con la evolución de sus quiebras. Las insolvencias en el país crecieron un 0,7% en el cuarto trimestre, una cifra que contrasta de forma llamativa con el incremento del 7,1% registrado en el trimestre anterior. Esta desaceleración pronunciada, combinada con el liderazgo en creación de empresas, configura un perfil diferenciado respecto a la mayoría de economías europeas y apunta a una mayor resistencia relativa del ecosistema empresarial español.
Tendencias divergentes que revelan la fragilidad del modelo europeo
Los datos del cuarto trimestre de 2025 dibujan un mapa empresarial europeo marcado por la heterogeneidad. Mientras economías como las de Chipre y Rumanía acusan con especial intensidad las presiones del entorno, otras como Letonia, Eslovaquia o Hungría logran reducir sus tasas de insolvencia. España, por su parte, presenta la combinación más favorable del bloque: mayor creación de empresas y menor crecimiento de quiebras que en periodos anteriores.
Sin embargo, sería precipitado extraer conclusiones demasiado optimistas. La tendencia general sigue siendo de incremento en las insolvencias, y la ralentización en la creación de sociedades a escala europea advierte de que el impulso emprendedor no está inmunizado frente a un entorno de tipos de interés aún elevados, incertidumbre geopolítica y presión sobre los márgenes empresariales. La evolución de estos indicadores en los próximos trimestres será determinante para confirmar si los brotes de mejora observados en algunos países se consolidan o responden a dinámicas coyunturales de escasa duración.




