Las acciones de Microsoft Corporation han sido objeto de dos rebajas consecutivas en menos de una semana por parte de firmas de análisis de Wall Street, reflejando una creciente preocupación del mercado sobre la sostenibilidad financiera de su agresiva apuesta por la inteligencia artificial y el impacto de la competencia en su negocio principal de software empresarial.

Melius Research y Stifel cuestionan la estrategia de inversión en IA

Melius Research recortó su recomendación sobre Microsoft de «comprar» a «mantener» el lunes, sumándose a una rebaja similar ejecutada por Stifel a finales de la semana pasada. Ambas firmas expresaron inquietudes convergentes sobre la capacidad de la compañía para monetizar efectivamente sus inversiones masivas en inteligencia artificial sin comprometer la rentabilidad de sus segmentos más lucrativos.

El analista de Melius, Ben Reitzes, advirtió que productos competidores como Cowork de Anthropic representan una amenaza directa para la suite Microsoft 365, lo que podría obligar a la tecnológica a distribuir gratuitamente su herramienta Copilot —su principal vehículo comercial de IA para trabajadores de oficina— simplemente para mantener relevancia en el mercado. «Esta realidad consumirá la capacidad interna de Azure, limitando también ahí las ganancias», señaló Reitzes, aludiendo al doble impacto negativo sobre el crecimiento y los márgenes del segmento de productividad, el más rentable de Microsoft.

Por su parte, Brad Reback, analista de Stifel, redujo el precio objetivo de la acción de USD 540 a USD 392, argumentando que las expectativas del consenso para los años fiscales y calendario 2027 son «demasiado optimistas» frente a las restricciones de suministro en la nube, el aumento previsto de inversiones y la competencia intensificada en inteligencia artificial.

Gasto en capital: un callejón sin salida para Microsoft

Una de las preocupaciones centrales de los analistas radica en el vertiginoso incremento del gasto en inversiones de capital (capex) que Microsoft deberá afrontar para mantener el ritmo competitivo frente a rivales como Alphabet y Amazon. Stifel elevó su estimación de gastos de capital para el año fiscal 2027 a aproximadamente USD 200.000 millones, lo que representa un crecimiento del 40% respecto al ejercicio anterior y supera ampliamente los USD 160.000 millones que anticipa el consenso del mercado.

Reitzes describió la situación como un dilema estratégico: Microsoft necesita aumentar notablemente su capex para no quedarse rezagada, pero esto implica que el flujo de caja libre «puede recibir otro golpe». Sin embargo, si opta por no incrementar el gasto ahora, ello «refleja un problema de ejecución o una necesidad de gestionar los beneficios, ninguna de las dos cosas es buena», advirtió el analista.

Este escenario de inversión intensiva también ejercerá presión sobre la rentabilidad operativa. Reback anticipó que el margen bruto de Microsoft para el año fiscal 2027 descenderá a aproximadamente 63%, significativamente por debajo del 67% que proyecta el consenso, debido a que la empresa entra en «una nueva fase de gasto, aunque todavía eficiente», mientras construye y comercializa sus propias plataformas de inteligencia artificial.

Azure: desaceleración del crecimiento y problemas de capacidad

El negocio de computación en la nube Azure, uno de los pilares del crecimiento de Microsoft, también genera inquietud entre los analistas. Los resultados financieros presentados a principios de febrero mostraron una desaceleración en el ritmo de crecimiento de las ventas en la nube, desencadenando la mayor pérdida en valor monetario de la historia de Microsoft en una sola jornada bursátil.

Reback señaló las persistentes limitaciones de capacidad de Azure como un obstáculo clave para la aceleración del crecimiento a corto plazo. «Dadas las bien documentadas problemas de suministro de Azure, junto con los sólidos resultados de GCP/Gemini de Google y el creciente impulso de Anthropic, creemos que la aceleración de Azure a corto plazo es improbable», afirmó el analista, destacando cómo la presión competitiva de rivales está remodelando la dinámica del sector.

El analista también anticipó que el reconocimiento de ingresos se normalizará después de que el año fiscal 2026 se beneficiara de varios ciclos de productos superpuestos, reduciendo el potencial alcista inmediato de este segmento.

La rentabilidad de la IA, en entredicho

Más allá de las métricas financieras inmediatas, emerge una cuestión fundamental sobre el modelo de negocio de la inteligencia artificial: la viabilidad de cobrar un sobreprecio por estas herramientas. Reitzes expresó un escepticismo creciente al respecto, señalando que «cada vez pensamos más que ‘pagar extra por la IA’ no es una cosa, y Copilot tendrá que ser incluido de forma gratuita, aumentando los costes a largo plazo».

Esta perspectiva coincide con las observaciones del medio estadounidense Inc., que identificó una desconexión fundamental entre la estrategia de Microsoft y las demandas reales de los usuarios empresariales de inteligencia artificial. Según este análisis, aunque Microsoft mantiene su dominio sobre el mercado corporativo, la dependencia del desempeño de OpenAI y la ausencia de una respuesta decidida ante la posible sobrevaloración de la IA siembran dudas sobre su capacidad para conocer y anticipar la demanda efectiva. «Si Microsoft no tiene el pulso de sus clientes de IA (y no lo tiene), entonces nadie lo tiene, y en este momento, todos volamos a ciegas en la demanda de IA empresarial», concluyó Inc.

Exposición financiera a OpenAI: USD 281.000 millones en juego

La presentación de resultados de Microsoft reveló la magnitud del compromiso económico de la empresa con la inteligencia artificial: más de la mitad de sus obligaciones pendientes de ejecución —USD 281.000 millones del global de USD 625.000 millones— están vinculadas a OpenAI y dependen de la capacidad de esta última para revertir sus pérdidas y construir un negocio sostenible.

Este volumen representa contratos firmados cuyos ingresos aún deben ser reconocidos y que, en este caso, el grueso está condicionado a un único cliente que todavía no ha demostrado rentabilidad. La concentración del riesgo en esta asociación plantea interrogantes sobre la prudencia de una estrategia que históricamente ha favorecido la diversificación y la emulación de innovaciones ajenas exitosas, en lugar de apuestas directas tan significativas.

Contagio al sector del software y reacción del mercado

Las dudas respecto a la inteligencia artificial han golpeado al conjunto del sector del software. Un índice de acciones de software elaborado por Goldman Sachs ha caído más de un 14% desde finales de enero, reflejando estos temores generalizados. Un popular fondo cotizado en bolsa (ETF) que sigue el sector experimentó pérdidas durante siete sesiones consecutivas, acumulando una caída del 15% en ese período.

No obstante, el caso de Microsoft resulta especialmente relevante por la magnitud de sus apuestas y su posición de liderazgo en el mercado. Las acciones de la compañía han bajado más de un 24% desde su máximo de octubre, aunque durante la sesión del lunes repuntaron un 2,6% hasta alcanzar los USD 411,55. El rendimiento acumulado de la acción en el año transcurre muy por debajo de las expectativas iniciales del mercado.

Consenso analítico: optimismo residual frente a señales de alerta

A pesar de las rebajas recientes, el consenso entre los analistas que siguen a Microsoft se mantiene mayoritariamente favorable. Aproximadamente el 96% de los analistas rastreados por Bloomberg recomiendan comprar los títulos, mientras que el resto mantiene calificaciones equivalentes a «mantener», sin ninguna recomendación de venta. El precio objetivo medio se sitúa en algo más de USD 600, lo que implica un potencial de revalorización cercano al 50% desde la cotización actual de aproximadamente USD 414.

Sin embargo, Melius Research estableció uno de los precios objetivo más bajos de Wall Street para Microsoft, situándolo en USD 430, reflejando una postura notablemente más conservadora que el consenso general.

Reback, de Stifel, advirtió que es improbable que la acción se revalorice hasta que el gasto de capital disminuya en relación con el crecimiento de Azure o el negocio en la nube entregue «una aceleración significativa». Aunque la firma mantiene una visión constructiva sobre la posición a largo plazo de Microsoft, reconoció que «las perspectivas a corto plazo parecen un poco más nubladas» y que es «hora de un descanso».

Estrategia histórica de Microsoft frente a la innovación

El medio Inc. recordó que la multinacional fundada por Bill Gates ha mantenido tradicionalmente una estrategia basada en esperar a que otros desarrollen nuevas tecnologías para luego mejorar soluciones existentes mediante asociaciones, adquisiciones o emulación, con el objetivo de dominar el mercado. Esta aproximación generó errores históricos como Internet Explorer 6 o el fracaso del reproductor Zune, pero también consolidó la fortaleza de Microsoft en su capacidad para transformar innovaciones ajenas en productos de gran alcance comercial.

La apuesta actual por la inteligencia artificial, sin embargo, representa una desviación significativa de este patrón histórico, al implicar una inversión directa masiva en un socio tecnológico —OpenAI— cuya viabilidad comercial aún está por demostrarse, en lugar de esperar a que la tecnología madure antes de integrarla a su ecosistema de productos.

Contexto competitivo: Google y Amazon en el horizonte

Microsoft es una de las tres grandes empresas de computación en la nube, junto con Alphabet Inc., que registró un sólido crecimiento en su plataforma Google Cloud recientemente, y Amazon.com Inc., el tercer actor importante del sector. La competencia en este mercado se intensifica al tiempo que los tres gigantes tecnológicos incrementan simultáneamente sus inversiones en capacidad de cómputo y desarrollo de inteligencia artificial.

El creciente impulso de Anthropic, competidor directo de OpenAI, y los sólidos resultados de GCP/Gemini de Google añaden presión competitiva adicional sobre Microsoft, que enfrenta el desafío de justificar su nivel de inversión en un entorno donde la diferenciación tecnológica y la capacidad de monetización efectiva de las herramientas de IA permanecen como interrogantes fundamentales para toda la industria.