El gigante chino planea aumentar 25% sus ventas en el extranjero en 2026, en un contexto donde China exportó más de 7 millones de vehículos por primera vez, desplazó a Argentina como principal proveedor de Brasil y enfrenta recortes del 50% en incentivos fiscales internos que ralentizan el crecimiento esperado del mercado doméstico al 10%.

BYD acelera su expansión global ante la desaceleración del mercado doméstico

BYD ha establecido como meta vender 1,3 millones de vehículos en mercados internacionales durante 2026, lo que representa un incremento de casi el 25% respecto a los 1,05 millones de unidades comercializadas fuera de China en 2025. Li Yunfei, gerente general de la división de marca y relaciones públicas de la compañía, anunció este objetivo durante una conferencia de prensa celebrada en Shanghái.

La proyección, sin embargo, queda por debajo de las expectativas de algunos analistas financieros. Citigroup había señalado en noviembre que BYD trabajaba para alcanzar ventas en el extranjero de entre 1,5 y 1,6 millones de unidades en 2026, según conversaciones con directivos de la empresa.

Este impulso exportador se produce mientras BYD enfrenta un entorno cada vez más complejo en su mercado local, donde la demanda se debilita tras la retirada de programas gubernamentales que incentivaban la compra de vehículos eléctricos y sus rivales locales intensifican la competencia. El desempeño internacional del año pasado permitió al fabricante consolidarse como líder mundial en vehículos eléctricos, superando a Tesla, que registró una caída del 8,6% en sus entregas durante 2025, descendiendo de 1,79 millones de unidades en 2024 a 1,64 millones.

China reduce a la mitad los incentivos fiscales y desacelera el crecimiento esperado

El mercado chino de vehículos eléctricos enfrenta importantes cambios en los programas de apoyo gubernamental que podrían redefinir su dinámica de crecimiento. Desde el 1 de enero de 2026, los compradores de vehículos de nueva energía ya no reciben una exención fiscal completa, sino únicamente la mitad de la exención anterior, según CarNewsChina.

Los analistas del mercado predicen que el crecimiento de las ventas de vehículos eléctricos e híbridos enchufables se ralentizará significativamente este año. Bloomberg informa que se espera que las ventas combinadas de estos vehículos crezcan alrededor del 10% en 2026, una caída pronunciada respecto al crecimiento del 18% registrado en 2025.

El gobierno chino también ha modificado el funcionamiento de su programa de intercambio de vehículos. Las nuevas normas aumentan el precio mínimo necesario para obtener el máximo reembolso, lo que implica que los modelos más económicos reciben menos ayudas. Estos ajustes en los subsidios afectan especialmente a marcas como BYD, que se centran en vehículos de menor precio.

BYD y otros fabricantes chinos de vehículos eléctricos operan ahora en un panorama diferente. En el mercado doméstico deben esforzarse más por cada venta, ya que la ayuda gubernamental disminuye y cada vez más empresas compiten por conseguir clientes. En el extranjero, se enfrentan a barreras como los aranceles, pero también ven oportunidades a medida que grandes mercados como Europa consideran nuevos enfoques regulatorios.

La Unión Europea evalúa reemplazar aranceles por un sistema de precios mínimos

La Unión Europea está considerando un nuevo enfoque que sustituiría los elevados impuestos a la importación por requisitos de precios mínimos para vehículos eléctricos chinos. Este cambio indicaría una mejora en las relaciones comerciales entre ambas partes tras meses de fricción.

Según el plan europeo, los fabricantes de automóviles chinos aceptarían vender sus vehículos a precios iguales o superiores a ciertos umbrales en lugar de pagar aranceles en la frontera. El sistema de precios consideraría los subsidios gubernamentales que reciben los fabricantes.

Las marcas chinas han avanzado de forma constante en Europa a pesar de los aranceles existentes. En noviembre de 2025, controlaban el 12,8% del mercado europeo de vehículos eléctricos. Esta creciente presencia demuestra que los fabricantes de automóviles chinos pueden competir incluso con costos adicionales en la frontera.

China exporta más de 7 millones de vehículos y supera a Japón por primera vez

China ha alcanzado un hito histórico en su industria automotriz al superar a Japón como principal exportador mundial de vehículos. En 2025, las exportaciones chinas crecieron 21,1% y superaron por primera vez las 7 millones de unidades, un dato que marca un punto de quiebre en el mercado automotriz global.

El mayor impulso provino de los vehículos eléctricos e híbridos enchufables, cuyas exportaciones se duplicaron en un solo año y alcanzaron los 2,6 millones de unidades. La combinación de escala productiva, costos competitivos y rapidez logística —principalmente marítima— ha comenzado a jugar a favor de las automotrices chinas en un mercado global que todavía no logra responder con la misma velocidad.

El dominio de China en el mercado interno también se mantiene sólido. Según datos de la Asociación de Fabricantes de Automóviles de China (CAAM), en 2025 se fabricaron 34,5 millones de unidades, un 10,4% más que en 2024 y el nivel más alto de la historia del mercado chino. Las ventas acompañaron ese ritmo, alcanzando los 34,4 millones de unidades, con un aumento interanual del 9,4%. Solo el año pasado, el gigante asiático comercializó más de 34 millones de vehículos, una cifra que equivale a unos 65 autos vendidos por minuto, o más de uno por segundo.

Por tercer año consecutivo, las ventas chinas superaron el umbral de los 30 millones de vehículos. Este crecimiento también se apoya en el avance del segmento de autos electrificados, uno de los diferenciales del mercado oriental por el progreso en sus desarrollos y la capacidad de escalar su industria. En 2025, China produjo 16,6 millones de vehículos de este tipo y vendió 16,4 millones de unidades, consolidando su undécimo año consecutivo como líder mundial en ese mercado.

Las marcas chinas desembarcan masivamente en Argentina con ventajas arancelarias

La influencia china ha comenzado a sentirse con fuerza en Argentina. El 19 de enero llegó al país el primer buque de BYD con más de 5.000 autos híbridos y eléctricos, una operación que evidencia la estrategia agresiva de penetración del mercado argentino.

El buque, descargado en el puerto de Zárate, utiliza tecnología de propulsión a gas licuado para optimizar costos y reducir el impacto ambiental. La operación llama la atención no solo por el volumen, sino también por la estrategia de BYD de controlar toda la cadena sin intermediarios ni representantes locales, lo que agiliza la llegada de unidades y permite evitar sobrecostos de importación.

Después de años de predominio de la producción nacional, el cambio en la política de importaciones impulsado por el gobierno permitió el desembarco masivo de marcas chinas, que ya operan con redes propias y logística directa. Más de 20 automotrices chinas como BYD, BAIC, Chery, MG, Maxus, Foton y JAC ya abrieron concesionarios en el país, impulsadas por un régimen especial que exime a estos modelos del arancel extrazona del 35%.

El mercado estima que el efecto se sentirá de inmediato, ya que el cupo de 50.000 vehículos anuales bajo este régimen especial debe completarse antes del 31 de enero, y hasta el momento ya ingresaron unas 15.000 unidades. La competencia de los autos chinos comienza a modificar la estructura de precios y opciones para los consumidores argentinos.

Según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), en 2025 se registraron en el país más de 12.000 autos de marcas chinas, casi cuatro veces más que el volumen registrado en 2024.

China desplaza a Argentina como principal proveedor automotriz de Brasil

El avance chino en América Latina presenta su manifestación más crítica en Brasil, donde las marcas asiáticas están desplazando a los vehículos argentinos como principal origen de las importaciones. Esta transformación amenaza directamente la viabilidad de la industria automotriz argentina, cuya suerte está estrechamente atada al mercado brasileño.

Desde los años 90, cuando se estableció el régimen automotor común, ambos países funcionan como una unidad productiva, pero la dependencia de Argentina respecto a Brasil es significativamente mayor debido a la diferencia de volúmenes. En 2025 se vendieron en Brasil unos 2.700.000 vehículos nuevos, mientras que en Argentina el mercado cerró en 612.000 unidades.

Las fábricas que producen vehículos en Argentina tienen como objetivo exportar el 70% de las unidades que ensamblan. Brasil es, por lógica geográfica y regulatoria, el principal mercado de destino. Sin embargo, en 2025 las exportaciones de vehículos nuevos desde Argentina cayeron 10%, una tendencia que preocupa profundamente al sector.

Según el último informe de la asociación que agrupa a las automotrices radicadas en Brasil (ANFAVEA), en los últimos meses las importaciones de autos desde China superaron a las procedentes de Argentina. De esta manera, Argentina dejó de ser el principal mercado histórico de origen de los autos importados en Brasil.

En 2025, Brasil importó 200.335 vehículos nuevos desde Argentina, lo que representó una baja del 10,8% respecto a 2024. En tanto, las importaciones de autos de China alcanzaron 187.327 unidades, un 55% más que el año anterior.

Si bien en el balance global los autos argentinos fueron los más importados, las estadísticas muestran que esto se debe a la diferencia acumulada en los primeros meses de 2025, ya que a partir de julio la importación de autos chinos por parte de Brasil superó consistentemente a la de vehículos argentinos.

Por ejemplo, en enero de 2025 Brasil importó 19.400 autos argentinos y solo 10.400 de origen chino, pero llegó a fin de año con la relación inversa. En diciembre, Brasil importó 25.400 autos chinos y 18.800 desde Argentina.

Con esta tendencia consolidada, la importación de autos chinos en Brasil desplazará definitivamente en volumen a la de vehículos argentinos, una preocupación central para las terminales locales. No solo será más difícil vender autos a Brasil, sino que las menores exportaciones se traducirán en reducción de la producción local.

Las marcas chinas capturan más del 10% del mercado brasileño

Se estima que las marcas chinas ya representan más del 10% de las ventas del mercado brasileño, lo que significa que el consumidor de ese país tiene más opciones para elegir y los autos argentinos deben competir contra una oferta significativamente más variada y, en muchos casos, tecnológicamente más avanzada.

Si bien los vehículos de automotrices chinas son, en su gran mayoría, con propulsión híbrida o eléctrica —tecnología que Argentina no produce—, los compradores de autos en Brasil se están volcando a esos modelos ecológicos, y esto afecta directamente a los clásicos vehículos a combustión que salen de las fábricas nacionales.

En Argentina, la mayoría de los vehículos nuevos que se importan provienen de Brasil y, por el momento, Argentina también representa para Brasil el principal mercado de destino de los vehículos nuevos que exporta. Sin embargo, esto es algo que está cambiando rápidamente ante el avance chino.

La desventaja competitiva argentina frente a la competencia china

La pérdida de competitividad argentina tiene múltiples causas. La salida de producción de algunos modelos, proyectos de nuevos vehículos que se están concretando pero que todavía no empezaron a exportarse o no alcanzaron el ritmo de fabricación necesario para cumplir con las ventas externas, y la baja de algunos mercados de exportación de Sudamérica explican parte del fenómeno.

Sin embargo, hay un factor estructural que pesa gravemente: en cada auto que Argentina exporta, casi un 15% de su precio son impuestos, como consecuencia de la fuerte presión fiscal que tiene el país. Mientras tanto, las exportaciones de China no solo no deben pagar impuestos, sino que, según alertan las automotrices tradicionales, llegan con subsidios gubernamentales que distorsionan aún más la competencia.

Esta combinación de factores —reducción de incentivos en el mercado doméstico chino, agresiva expansión exportadora, ventajas competitivas estructurales y penetración en mercados clave como Brasil y Argentina— configura un escenario donde la industria automotriz china está redefiniendo el equilibrio global del sector, con consecuencias particularmente severas para países productores medianos como Argentina que dependen críticamente de sus exportaciones regionales.