El mercado de metales experimenta un rally sin precedentes en el arranque de 2026, con el oro, la plata, el cobre y el estaño estableciendo récords históricos en un contexto marcado por las expectativas de relajación monetaria en Estados Unidos, el fortalecimiento de la demanda china y un escenario geopolítico cada vez más incierto.
La plata protagoniza el mayor repunte al superar los 90 dólares por onza
La plata emergió como la estrella indiscutible de este rally al dispararse más de 5,3% durante la sesión del miércoles, superando por primera vez el umbral psicológico de los 90 dólares por onza y acumulando una ganancia cercana al 27% en lo que va del año. Este desempeño extraordinario refleja la naturaleza dual del metal, que combina su condición de activo refugio con su papel fundamental en aplicaciones industriales, particularmente en sectores de alta tecnología y energías renovables.
El comportamiento de la plata ha sido descrito por analistas como una «versión apalancada» del oro, movilizándose por los mismos factores monetarios pero incorporando además la dinámica de demanda industrial. Esta característica la ha convertido en el segundo activo de mayor valoración bursátil a nivel mundial, superando incluso a empresas tecnológicas emblemáticas como Nvidia.
El oro consolida su posición cerca de los 4.640 dólares
El oro al contado avanzó aproximadamente 1% hasta alcanzar los 4.633,40 dólares por onza, marcando un nuevo máximo histórico de 4.639,42 dólares durante la jornada. Los futuros del metal amarillo para entrega en febrero se situaron en 4.640,90 dólares, extendiendo un rally que ya acumula un incremento del 65% en 2025, su mejor desempeño anual desde 1979.
ANZ, una de las principales entidades financieras, proyecta que el oro se negociará por encima de los 5.000 dólares por onza durante el primer semestre de 2026, mientras que Citi elevó sus previsiones a tres meses hasta los 5.000 dólares para el oro y 100 dólares para la plata, reflejando el optimismo generalizado sobre el complejo de metales preciosos.
Metales industriales alcanzan récords históricos con el cobre y el estaño a la cabeza
El cobre estableció un nuevo máximo histórico antes de recortar parte de sus ganancias, mientras que el estaño lideró el desempeño entre los metales industriales con un incremento de hasta 6% en determinados momentos de la sesión. El platino al contado avanzó 4% hasta alcanzar los 2.415,95 dólares por onza, acercándose a su récord de 2.478,50 dólares registrado el 29 de diciembre. Por su parte, el paladio se revalorizó 3,3% hasta situarse en 1.899,44 dólares por onza.
Este comportamiento generalizado en los metales industriales responde a expectativas de una oferta más ajustada durante 2026, dado que las minas y fundiciones a nivel global han enfrentado dificultades para mantener el ritmo de una demanda creciente. El mercado del cobre experimentó múltiples interrupciones significativas en 2025, el aluminio enfrentó restricciones en China —principal productor mundial—, y las exportaciones de estaño se vieron limitadas desde Indonesia, segundo mayor proveedor a nivel global.
Datos de inflación estadounidense refuerzan apuestas por relajación monetaria
El catalizador inmediato del rally fue la publicación de datos de inflación en Estados Unidos que resultaron más contenidos de lo anticipado. El índice de precios al consumo subyacente aumentó 0,2% intermensual y 2,6% interanual en diciembre, por debajo de las expectativas de los analistas que proyectaban incrementos del 0,3% y 2,7%, respectivamente.
Estas cifras reforzaron las expectativas de que la Reserva Federal iniciará recortes de tasas de interés a partir de mediados de año, con los inversores anticipando dos reducciones de 25 puntos básicos en 2026, la primera de ellas en junio. Un entorno de tasas más bajas reduce el costo de oportunidad de mantener activos sin rendimiento como los metales preciosos, incrementando su atractivo relativo frente a instrumentos de renta fija.
El presidente Donald Trump celebró públicamente estos datos de inflación y reiteró su presión sobre el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, para que implemente recortes «significativos» en las tasas de interés, intensificando las tensiones en torno a la independencia del banco central.
La fiebre especulativa china amplifica el movimiento alcista
Un factor determinante en la magnitud del rally ha sido la intensa actividad especulativa en los mercados chinos de materias primas. Los volúmenes de negociación en la Bolsa de Futuros de Shanghái se mantienen en niveles elevados desde finales de diciembre, y el interés abierto total en los seis principales metales industriales en esa plataforma alcanzó un récord histórico el miércoles.
Operadores y fondos de gran tamaño se han volcado masivamente hacia materias primas como el cobre, el níquel y el litio, en un contexto de recuperación del sentimiento en los mercados financieros chinos. Esta dinámica ha contribuido sustancialmente a impulsar los precios, especialmente en metales con aplicaciones en sectores de alto crecimiento como la inteligencia artificial y la transición energética.
Tensiones geopolíticas y amenazas arancelarias intensifican la demanda de refugio
El contexto geopolítico ha añadido una capa adicional de soporte al rally de los metales preciosos. La captura de Nicolás Maduro, las renovadas amenazas de Donald Trump sobre Groenlandia y las protestas violentas en Irán que podrían derivar en la caída del régimen islámico han elevado la percepción de riesgo global, tradicionalmente favorable para activos refugio como el oro y la plata.
Simultáneamente, la posibilidad de nuevos aranceles de importación en Estados Unidos ha generado movimientos anticipatorios en el mercado, particularmente en la plata y el cobre. Los operadores se han apresurado a enviar metal hacia puertos estadounidenses ante una inminente decisión de la Casa Blanca sobre impuestos a las importaciones prevista para este año.
El mercado también aguarda el resultado de una investigación bajo la Sección 232 en Estados Unidos, que podría derivar en aranceles sobre metales preciosos como la plata, el platino y el paladio. Esta amenaza arancelaria ha generado retención de metal en territorio estadounidense, impidiendo flujos hacia Londres —principal centro de negociación al contado— y provocando una situación de backwardation, donde los precios al contado superan a los precios futuros, señalando condiciones de escasez física.
La «operación de degradación» y el debilitamiento del dólar fortalecen el atractivo de los metales
Un fenómeno adicional que ha respaldado el rally es la denominada «operación de degradación», mediante la cual inversores se alejan de bonos y divisas gubernamentales debido a preocupaciones sobre el aumento descontrolado de la deuda pública. Este movimiento ha favorecido especialmente a los metales preciosos como depósitos alternativos de valor.
El debilitamiento relativo del dólar estadounidense ha abaratado las materias primas denominadas en esa moneda para compradores internacionales, incrementando la demanda global. Este factor cobra particular relevancia considerando que la plata registró un incremento de casi 150% en 2025, su mejor desempeño anual desde 1979.
Perspectivas y desafíos de sostenibilidad del rally
Los analistas se muestran divididos respecto a la sostenibilidad de este rally sin precedentes. Mientras algunos, como el director gerente de GoldSilver Central, Brian Lan, consideran probable que la plata alcance la marca de 100 dólares por onza con ganancias porcentuales de dos dígitos durante 2026, otros advierten sobre el riesgo de correcciones abruptas ante posiciones especulativas sobreextendidas.
La defensa pública que jefes de bancos centrales mundiales y principales directores ejecutivos de bancos de Wall Street realizaron de Jerome Powell, tras conocerse la decisión del gobierno de Trump de investigarlo, subraya la preocupación en torno a la independencia de la Reserva Federal. Esta incertidumbre institucional, sumada a la confianza en los activos estadounidenses, continúa alimentando la demanda de refugio hacia el metal amarillo.
El mercado enfrenta ahora la interrogante de si los fundamentos de oferta ajustada, demanda industrial creciente y contexto monetario favorable pueden sostener estos niveles de precios, o si la magnitud del rally especulativo —particularmente en China— ha desconectado temporalmente las cotizaciones de sus fundamentos subyacentes.




