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jueves, abril 3, 2025

BID anuncia USD 1.000 millones para impulsar la inversión privada en Paraguay

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En un movimiento estratégico que podría transformar el panorama económico paraguayo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha habilitado una cartera de créditos por valor de USD 1.000 millones destinada exclusivamente a impulsar inversiones del sector privado en Paraguay. El anuncio se realizó durante las Reuniones Anuales de Gobernadores del organismo multilateral celebradas en Santiago de Chile, coincidiendo con la designación de Asunción como próxima sede del encuentro en 2026.

El sector privado como motor de desarrollo económico

«La estrategia del BID sobre Paraguay está centrada en el desarrollo del sector privado, desde las políticas públicas hasta las inversiones directas», explicó James Scriven, director ejecutivo de BID Invest, el brazo financiero del BID para el sector privado. Durante la conferencia de prensa, Scriven respondió a la interrogante sobre por qué Paraguay, pese a su estabilidad macroeconómica, baja presión tributaria y disponibilidad de energía limpia y renovable, no ha logrado atraer volúmenes significativos de inversión extranjera.

«Quiero resaltar que para nosotros las condiciones están dadas para incrementar significativamente nuestras inversiones en Paraguay y con ello ayudar a atraer inversiones extranjeras en el país para sectores claves», afirmó Scriven, quien destacó que la línea de financiamiento estará habilitada hasta 2026, coincidiendo con la realización de la asamblea anual del BID en territorio paraguayo.

Diversificación económica: más allá de la agroindustria

Aunque el sector agroindustrial sigue siendo un pilar fundamental de la economía paraguaya, los ejecutivos del BID señalaron que buscan diversificar el destino de las inversiones. «El sector clave que todos entienden y saben es agroindustria, pero estamos mirando sectores muy importantes, como el tecnológico y varios otros sectores muy importantes para la población», indicó Scriven.

Esta visión de diversificación coincide con lo expresado por el ministro de Economía paraguayo, Carlos Fernández Valdovinos, quien durante el anuncio de Paraguay como sede futura del BID señaló: «A lo largo del tiempo, nuestra economía se ha diversificado, seguimos siendo orgullosos de nuestra agroindustria y ganadería, las cuales continúan siendo competitivas y sostenibles, pero también hemos visto un crecimiento importante en construcción, sector inmobiliario e inclusión financiera».

Cerrando la brecha del emprendimiento

Sara Arias, CEO de BID Lab, el brazo de innovación y capital emprendedor del BID, identificó uno de los principales obstáculos para el desarrollo económico paraguayo: la desconexión entre el talento emprendedor y las oportunidades de financiamiento. «A nivel regional, hay una brecha de al menos USD 17.000 millones extra que habría que invertir en capital emprendedor al menos para igualar a otros mercados emergentes, y para países como Paraguay el salto todavía es mayor», explicó.

Para abordar esta problemática, el BID ha realizado inversiones estratégicas en el primer fondo institucional de Paraguay, con el objetivo de visibilizar el potencial del país como destino de inversión en empresas tecnológicas y digitales. Adicionalmente, Arias adelantó que «vamos a establecer un acelerador de empresas de etapa temprana para crear mejores condiciones para que las firmas en la etapa de mayor riesgo puedan escalar con mayor éxito».

La estabilidad como base para el crecimiento

El presidente del BID, Ilan Goldfajn, reforzó la importancia del rol gubernamental en la creación de un entorno propicio para las inversiones privadas. «En el caso de Paraguay, el hecho de haber logrado el grado de inversión hace caer las tasas de los préstamos que se cobran al país. Cuando tienes una tasa de interés menor y un riesgo menor, eso obviamente tiene un impacto positivo. La estabilidad y las reglas de juego claras es lo que está haciendo Paraguay», afirmó Goldfajn.

Esta estabilidad ha permitido que Paraguay proyecte un crecimiento económico del 4% para 2025, lo que representaría el tercer año consecutivo con este nivel de expansión, pese a los desafíos climáticos que han afectado al sector agrícola. Según Fernández Valdovinos, uno de los principales objetivos es «lograr un crecimiento menos volátil y depender menos de las condiciones climáticas», subrayando la importancia de fortalecer la resiliencia económica del país.

Asunción 2026: una vitrina para el Paraguay moderno

La designación de Asunción como sede de la próxima Reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores del BID en marzo de 2026 representa una oportunidad sin precedentes para que Paraguay muestre su potencial. El evento reunirá a representantes de 48 países miembros y contará con la participación de aproximadamente 3.000 personas.

«Va a ser una gran oportunidad para demostrar lo que es Paraguay actualmente y también todo el potencial que tiene. Somos la economía que muestra los mejores números macroeconómicos de un tiempo a esta parte, tanto en la prepandemia como en la pospandemia», expresó el ministro Fernández Valdovinos.

Esta será la tercera ocasión en que Paraguay acoja este evento de tal magnitud, tras las reuniones celebradas en 1965 y 2017. Durante la ceremonia de anuncio en Santiago de Chile, el ministro paraguayo, ataviado con una camisa tradicional de ao po’i y acompañado por un equipo de tereré, extendió la invitación destacando la hospitalidad característica del país.

Fortaleciendo la capacidad de respuesta regional

Paralelamente a los anuncios específicos para Paraguay, el BID dio a conocer un programa por 10 millones de dólares destinado a apoyar a América Latina y el Caribe ante desastres naturales como incendios forestales, inundaciones y terremotos. Esta iniciativa, denominada «Preparados y Resilientes en las Américas», busca fortalecer la capacidad de respuesta regional ante una creciente amenaza de eventos climáticos extremos.

«Fortalecer la resiliencia ante los desastres naturales ya no es opcional; es una necesidad», enfatizó Goldfajn. El organismo proyecta incrementar progresivamente sus recursos para la región, pasando de los 25.000 millones de dólares actuales a 38.000 millones para 2030, consolidando su papel como pilar fundamental del desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe.

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